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lunes, 14 de marzo de 2016

AMOR













Tal vez no ser es ser sin que tú seas,

sin que vayas cortando el mediodía
como una flor azul, sin que camines
más tarde por la niebla y los ladrillos,

sin esa luz que llevas en la mano
que tal vez otros no verán dorada,
que tal vez nadie supo que crecía
como el origen rojo de la rosa,

sin que seas, en fin, sin que vinieras
brusca, incitante, a conocer mi vida,
ráfaga de rosal, trigo del viento,

y desde entonces soy porque tú eres,
y desde entonces eres, soy y somos,
y por amor seré, serás, seremos.



PABLO NERUDA  Soneto LXIX

domingo, 5 de mayo de 2013

5 de MAYO de 2013

¡Y qué día no es el día de la madre!.

Te quiero mamá.

viernes, 29 de abril de 2011

mamá

Mirando esta entrada hoy, día 1 de mayo, he observado que he cometido un fallo (involuntario pero fallo) que debo subsanar.
Este texto lo tengo guardado desde hace años sin saber su autor y al utilizarlo para esta entrada no caí en la cuenta de detallar que desconocia quien lo había escrito. Si alguien lo lee y puede informarme, se lo agradeceré.


***

Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados.

Hay una mujer que siendo joven, tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez trabaja con el vigor de la juventud.

Hay una mujer que si es ignorante, descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruida, se acomoda a la simplicidad de los niños.

Hay una mujer que siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama, y siendo rica daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud.

Hay una mujer que siendo vigorosa, se estremece con el vagido de un niño, y siendo débil se reviste a veces con la bravura de un león.

Hay una mujer que mientras vive, no la sabemos estimar, porque a su lado todos los dolores se olvidan, pero después de muerta, daríamos todo lo que somos y lo que tenemos por mirarla de nuevo un solo instante, por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus labios. De esta mujer no me exijáis el nombre si no quieres que empape con lágrimas vuestro álbum, porque yo la vi pasar por mi camino.

Cuando crezcan vuestros hijos leedles estas páginas, y ellos cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero, en pago de suntuoso hospedaje recibido, ha dejado para vos y para ellos un boceto del retrato de su madre.









*mamá te quiero tanto